Centro Universitario
Su diseño establece un diálogo directo con la cordillera, actuando como un puente entre la solidez de la tierra y la elevación del espíritu.
Sus formas geométricas facetadas no son meros caprichos estéticos; actúan como una "piel" que captura y fragmenta la realidad exterior, invitando al observador a encontrar orden dentro de la complejidad y serenidad en la vanguardia.
El edificio funciona como un puente entre la tierra y el cosmos, reflejando en su estructura quebrada la silueta eterna de los Andes.
Es un templo del pensamiento contemporáneo donde la transparencia del vidrio y la solidez del blanco crean un equilibrio entre la vulnerabilidad humana y la resiliencia del espíritu.
En síntesis, este habitar.
