Edificio OBE
Su envolvente paramétrica microperforada actúa como una membrana bioclimática y vibratoria que regula el paso del tiempo, consolidando una resonancia sincrónica perfecta entre la masa arquitectónica y su entorno.
El edificio respira e integra de forma simultánea el verde denso de la masa arbórea y el pulso dinámico de la ciudad a nivel de calle; un acontecimiento continuo donde la pureza matemática del volumen blanco dialoga con el telón imponente de la cordillera, capturando la luz del día para transformar el espacio interior en una atmósfera de sintonía ambiental y equilibrio psicofísico.
