Casa T
Esta residencia se erige como un manifiesto de quietud y abstracción geométrica, donde su volumen blanco puro actúa como un umbral entre lo terrenal y lo divino, honrando la inmensidad del océano a través de un minimalismo que abraza la ascesis espiritual.
El diseño se distingue por un voladizo audaz en el segundo nivel que representa la elevación del espíritu y el desapego de lo mundano, permitiendo al habitante habitar un estado de flotación contemplativa sobre el horizonte.
