Casa Torre
Esta vivienda, proyectada bajo una geometría angular y disruptiva, se presenta no solo como un objeto arquitectónico, sino como un manifiesto de introspección y conexión cósmica en medio de un entorno suburbano.
La envolvente de la casa, con sus aristas marcadas y su materialidad pétrea en blanco puro, actúa como un filtro del mundo exterior. Espiritualmente, representa la "piel" del ser: una estructura sólida que protege la vida interna de las distracciones y el ruido del entorno.
La ausencia de ornamentos invita a un estado de minimalismo mental, donde el vacío no es carencia, sino espacio para la conciencia.
