Casa Z
Esta obra arquitectónica se concibe como un monolito de pureza que emerge frente al mar de Maitencillo, donde la blancura absoluta de sus muros simboliza un lienzo de serenidad y un refugio para el espíritu.
Su diseño de líneas geométricas y volúmenes suspendidos busca capturar la luz cenital, transformando el espacio interior en un santuario de claridad que invita a la introspección.
